Entro a una sala de cine, vacía. Tras esperar unos minutos, aparecen varias personas, pongamos unas 8. Se apagan las luces y comienza la proyección. La película discurre durante una hora hasta que, de pronto, una luz aparece a mi espalda. Se habían marchado algunos espectadores que no pudieron soportar como dos monjas mantenían relaciones sexuales empleando como dildo una estatuilla de la Virgen María. Benedetta es una búsqueda de la catarsis religiosa mediante la blasfemia y la lascivia lésbica. Una provocación a todo el sector cristiano que, como ya se ha visto por las protestas en Nueva York y la prohibición del filme en Rusia, parte de la historia de Benedetta, una monja lesbiana en plena Italia de la peste. Pero, más allá de ello, esto es un thriller erótico repleto de humor ácido al más puro estilo de Paul Verhoeven ( Istinto Básico, Showgirls, Robocop ), un director que con 83 años firma una de las películas más provocativas del año. El filme es r...