Inicia otra sesión en el cine Broadway de Valladolid. Abre una breve introducción de Javier Castán en la que relaciona O que arde con la película (relación que no veo tan oportuna). En la sala concurre el conjunto de los espectadores habituales de este tipo de cine en la ciudad, ancianos burgueses que se aburren en casa y deciden aburrirse fuera de ella. Y esto no lo digo sólo por las faltas de respeto del día anterior, sino por el armonioso canto del ronquido insufrible de la persona que, detrás de mí, decidió dormirse al inicio del filme (sin ningún tipo de exageración). Así daba inicio la mejor película proyectada en este ciclo de cine. Don Palathara nos transporta a un tiempo y espacio concreto mientras sigue a una expedición de caza furtiva. El interés no es tanto la acción como la representación de las pequeñas piezas que componen ese pequeño fragmento del pasado. Todo se construye mediante los diálogos naturalistas, el plano fijo y largo y el sonido. La fotogr...