Siempre me he declarado detractor de la obra de Christopher Nolan. No de una forma destructiva, sé valorar varios de los aspectos positivos que poseen sus películas, pero eso mismo hace que sea más crítico con él, porque si perdiese algo de ego y se codease con guionistas sería mucho mejor. Dicho esto, hablemos de la segunda parte del fenómeno Barbenheimer, Oppenheimer. El filme se centra en la vida del padre de la bomba atómica, Robert Oppenheimer, desde sus años de formación hasta las consecuencias posteriores del Proyecto Manhattan. Nolan lo intenta, pero no sabe escribir un guion sólido sin caer en sus recurrentes subrayados y falta de profundidad en los personajes, especialmente si son femeninos. Aquí hay que comentar el hecho de que sí, Robert Oppenheimer sí logra ser un personaje interesante (también gracias a la brillante interpretación de Cillian Murphy) desde una primera parte del filme en el que se le muestra como esa mente brillante que revolucionó ...