Hoy, viernes 4 de diciembre de 2020, se ha estrenado en Netflix Mank, la nueva película de David Fincher y la primera en 6 años (siendo su último largometraje Gone Girl). Es una cinta muy personal para el director estadounidense, pues adapta un guión de su fallecido padre tras 30 años. La historia circula en rededor de la figura de Herman Mankiewicz, guionista de la mítica película Citizen Kane, entre los años 1930 y 1940.
Voy a comenzar esta crítica desde un punto de vista visual. A primera vista, la película tiene una bella fotografía en blanco y negro y un diseño de producción muy cuidado. Eso es innegable, es visualmente bella. Pero yo poseo ciertas pegas a su aspecto visual. El primero es el más evidente, el formato de imagen. En un filme que emplea el blanco y negro, además de otros recursos, para simular el cine de la época, el uso de un formato panorámico me parece inadecuado. Su uso se me hace más una convención moderna de filmación a la que están acostumbrados la mayor parte del público. Dicho esto, hay elementos añadidos al filme que intentan dar la impresión de ser una película grabada en analógico. El más destacado es la marca de cambio de rollo de película, la misma a la cual se hace mención en Fight Club. Pero, el uso de este elemento contiene errores. Uno es notable cuando, tras aparecer por primera vez la señal, hay un intertítulo en medio y un nuevo plano, en otro espacio y tiempo, contiene la marca. Corta el plano. El último detalle es que, a pesar del intento por imitar el grano y la estética del celuloide, la imagen es claramente digital.
Yendo por el camino narrativo, la película toma un intento de esquema narrativo a lo Citizen Kane sin mucho éxito. La película cuenta, en su presente, como el decadente guionista Mankiewicz escribe el guión de la mítica película de Orson Welles. Esto se une a fragmentos de los pasados 10 años que unen la historia del guionista con la de William Hearst, alter ego real de Kane, Louis Mayer, Upton Sinclair y demás gentío del "Hollywoodland" de los años 30. El problema aquí es que, lo que en Citizen Kane es, como dijo Jorge Luís Borges, "un rompecabezas enorme que conforman una persona que es apariencia", en Mank se acerca más a una forma narrativa que puede llevar a distanciar al espectador del filme.
Para concluir, citar que los actores son competentes, incluido Gary Oldman, que está más comedido que de costumbre (algo que agradezco). La película es técnicamente buena y es entretenida a pesar de durar más de dos horas, pero se siente como un gélido ejercicio de nostalgia cinematográfica.
Daniel Hernández Hompanera


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