Lamento la desatención del blog durante los últimos meses, pero ha sido un tiempo repleto de trabajo y cuestiones que me apartaron de hacer estos escritos. Esta es también la razón por la cual esta crítica llega ligeramente tarde (unido a la cuestión de verme el Rebuild entero de Evangelion). Antes de nada, y conociendo la popularidad de la franquicia, aviso de que NO hay SPOILERS de la trama de la película ni del Rebuild, solo se hablará del tono general y de aspectos que no desvelan los entresijos del filme.
Llegué a Neon Genesis Evangelion hace varios años, cuando rondaba los dieciséis. Lo que me atrajo de la serie, más allá de los mechas y ángeles, fue su exploración de los lóbregos rincones de sus personajes, lo que llega a su catarsis con el magnífico final de la serie. Años después vi The End of Evangelion y, aunque superior en el arte visual, me decepcionó ligeramente el nuevo final, pues su giro hacia la oscuridad y el egoísmo lo hicieron menos maduro, menos certero. Mientras el primero habla de la autoaceptación, el segundo es incapaz de ver el sol tras las nubes. Ahora, 26 años después del primer final, llega uno nuevo con un tinte más adulto y positivo.
Pero antes de hablar sobre Thrice Upon a Time voy a dedicar unas líneas sobre las tres primeras partes del Rebuild. La primera parte, You Are (Not) Alone, condensa los 6 primeros episodios en un montaje frenético que rompe el ritmo de la narración por completo. A partir de You Can (Not) Advance empiezan los cambios en la trama con nuevos sucesos y personajes, pero el ritmo sigue acelerado e inicia una tónica que, aunque se reduzca en la tercera película, empaña la obra. Esta es la sexualización gratuita de personajes femeninos, especialmente de Asuka (recordemos que es una chica de 14 años), haciendo que la cámara se centre en primer plano en traseros, pechos, etc. La escena de Asuka durmiendo en el piso de Misato es realmente incómoda. La tercera parte es, prácticamente, un caos narrativo que evita profundizar en sus personajes, brillando solo en la escena del piano y en la interacción entre Shinji y Kaworu.
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| Un ejemplo de la situación de Asuka en el Rebuild. |
Ante todo esto, no estaba muy ansioso de ver la última parte. Pero es aquí donde, tras nueve años entre You Can (Not) Redo y Thrice Upon a Time, las cosas cambian. El último filme centra su primera parte en hacer crecer a sus personajes a fuego lento en una pequeña villa. Es ahí, con escenas de la cotidianeidad, que Evangelion se reencuentra con su parte más humana, la más importante de esta ficción. El filme es sólido tanto en la aldea como en su tramo final, pero narrativamente se pierde en el centro y en las escenas de acción.




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