Entro a una sala de cine, vacía. Tras esperar unos minutos, aparecen varias personas, pongamos unas 8. Se apagan las luces y comienza la proyección. La película discurre durante una hora hasta que, de pronto, una luz aparece a mi espalda. Se habían marchado algunos espectadores que no pudieron soportar como dos monjas mantenían relaciones sexuales empleando como dildo una estatuilla de la Virgen María.
Benedetta es una búsqueda de la catarsis religiosa mediante la blasfemia y la lascivia lésbica. Una provocación a todo el sector cristiano que, como ya se ha visto por las protestas en Nueva York y la prohibición del filme en Rusia, parte de la historia de Benedetta, una monja lesbiana en plena Italia de la peste. Pero, más allá de ello, esto es un thriller erótico repleto de humor ácido al más puro estilo de Paul Verhoeven (Istinto Básico, Showgirls, Robocop), un director que con 83 años firma una de las películas más provocativas del año.
El filme es realmente sólido y muestra a uno de los mejores Verhoeven. En lo visual, posee una gran fotografía que, si bien no llega a la categoría de magistral, regala planos de gran belleza y sugerencia a lo largo de la película. Además, sabe jugar con la intencionalidad de las imágenes, como en la visión que tiene la protagonista al ver a Jesucristo en la cruz.
En cuanto a la narración, Benedetta sabe esconder sus cartas y jugar siempre con la doble percepción hacia los actos de la protagonista: ¿es una santa o una simple monja maquiavélica? La actriz Virginie Efira sabe transmitir esa dualidad con una interpretación que queda entre los comentarios de inocente beata o de cínica sarcástica. El plano y la discusión final amplían dicha dualidad de forma magistral. Además, el ritmo siempre se mantiene sólido durante sus más de dos horas de duración. El mayor problema es que, tras dicha escena un texto explica al espectador qué sucedió después. Esto es algo que sobra, porque rompe el final abierto y no de una buena forma. Además, otro punto a criticar es que algunos chistes son algo chabacanos.
En conclusión, Benedetta es un sólido y provocativo thriller erótico que se asienta como uno de los filmes del año y una de las mejores películas de un ya veterano Paul Verhoeven. Abrazad la bíblica blasfemia del octogenario director.
Daniel H. Hompanera


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