Redacto estas líneas mientras me encuentro comiendo en un pequeño Wok debido a la sesión cinefaga que tengo hoy (en unas horas veré A Hero del iraní Asghar Farhadi). Sala del Teatro Carrión, la segunda más grande de la ciudad, repleta de muchedumbre. Tras un pequeño retraso de 5 minutos y el corte de la corriente de viento con el cierre de las puertas, inició la sesión.
La sesión inició con el cortometraje The Hangman at Home que, con su particular animación en pinceladas, lanza la siguiente pregunta: ¿qué hace un verdugo cuando llega a casa? Dicha pregunta sirve para mostrar un universal del dolor humano en una situación observacional. El cortometraje se encuentra en el terreno de lo interesante más allá de llegar a lo excepcional.
Y, tras un aplauso tímido, inició la proyección de The Card Counter. Paul Schrader (First Reformed) nos vuelve a introducir en una densa y oscura atmósfera que acompaña a la psique de su personaje principal, interpretado por el magnífico Oscar Isaac. La película narra como el jugador de póker William Tell, exmilitar y excarcelario, se incorpora a un torneo nacional de dicho juego tras conocer a Circ, un joven que busca venganza, y ayudar al chico a rehacer su vida.
La dirección es medida, pulcra y minimalista, pero entregando a su vez imágenes de gran potencia dentro de su clásico formato de 35mm. Cabe destacar los flashbacks de la prisión de guerra donde los militares estadounidenses ejercían la tortura. En estos, se emplea la distorsión exagerada de los objetivos angulares que, puesta en contraposición a la simetría y limpieza de la vida actual del protagonista, crean un fuerte impacto visual.
El guionista de Taxi Driver sabe llevar un ritmo lento y continuo durante todo el filme (aunque quizá flaquee ligeramente en el centro) dentro de su opresiva atmósfera psicológica y de cine neo-noir. Añadido a esto, quiero destacar la actuación del siempre maravilloso Oscar Isaac, que sabe articular cada uno de los pequeños gestos dentro de una película caracterizada por las interpretaciones comedidas, a un nivel más cercano a lo europeo y puramente cinematográfico.
Esta es una película que comunica directamente, a pesar de sus diferencias, con la ya citada película de Scorsese en su muestra de las secuelas producidas por los crímenes de guerra que el ejército estadounidense obliga a cometer a sus alistados. Un filme dirigido inteligentemente al margen de la moda hollywoodiense y, sin duda, una de las cintas más interesantes de este 2021.
Daniel H. Hompanera
Comentarios
Publicar un comentario