Negro líquido cubre la carne. La eyaculación del motor en el cuerpo semimetálico de Alexia y, en extensión, de un espectador que llega abrumado ante lo extraño de los elementos de esta fábula queer en torno al cuerpo y las relaciones paternofiliales. Esto es Titane.
Otra tarde dentro de las paredes de los míticos Cines Broadway vallisoletanos, esta vez acompañado por amigos y por un problema de audio que se extendió todo el metraje (lo cual duele por no haber podido apreciar en su plenitud a la ganadora de la Palma de Oro). En una de las salas pequeñas del cine inició la proyección de Titane. El filme narra como Alexia, striper y asesina en serie, huye embarazada haciéndose pasar por el hijo desaparecido de un jefe de bomberos.
Julia Ducournau cimienta el estilo y sentido del filme en torno a dos corrientes: la primera, y más evidente en su inicio, la del Cronenberg de Crash. La nueva carne y el sexo con lo mecánico es llevado a un nuevo nivel y relacionado con un trasfondo queer sobre la identidad sexual y la percepción del propio cuerpo. La segunda corriente, más intimista, corresponde al cine autoral francés de Claire Denis y Bertrand Bonello (el cual, además, interpreta al padre de Alexia). Esta segunda parte es la que explora en las relaciones psicológicas y emocionales en cuanto a las relaciones paternofiliales y la inseguridad en torno al cuerpo.
Técnicamente la película es impecable: la dirección es inteligente, posee una gran puesta en escena e imagen, la música se emplea con inteligencia, la violencia duele, etc. Lo que sí se puede achacar al filme es que el núcleo ralentiza el ritmo a comparación con su primera y última parte, aunque no se pierde. Narrativamente es capaz de mezclar diversos géneros como el thriller, el erotismo, la comedia negra o el drama. Quisiera rescatar un par de aspectos visuales sobre Titane como la escena del baile de los bomberos, claramente homoerótica, o el plano en el que la niña besa el coche, el cual me recordó al plano de Benedetta en el que la protagonista, de pequeña, besa el pecho de la Vírgen. Es curioso como dos planos que anuncian un tipo de despertar sexual en las protagonistas sean de películas presentadas el mismo año en Cannes.
Sobre el reparto he de decir que la elección de Agathe Rousselle es perfecta para el personaje de Alexia. No creo que se pueda conseguir algo mejor para el papel. El resto del reparto está bien elegido y tiene un par de curiosidades como el ya citado Bonello o Garance Marillier (protagonista de Crudo, el anterior filme de Ducournau).
En conclusión, Titane es, sin duda, una película valiente que escupe aceite y derrama sangre. Uno de los filmes más interesantes del año y de lo mejor también. Un ejercicio provocativo que no utiliza esa característica para destacar, sino como un elemento más dentro de una idea más profunda.
Daniel H. Hompanera
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