La lluvia inunda las calles de un hediondo Hong Kong repleto de miseria humana y terrenal. Entre los escombros de la sociedad de consumo, manos izquierdas seccionadas de jóvenes mujeres. Los policías Cham Lau, veterano, y Will Ren, novato, investigarán el caso ayudados por la delincuente Wong To, la cual busca expiar sus acciones del pasado. De esto trata Limbo, que se postra como un nuevo thriller neo-noir manufacturado en Hong Kong.
Dichos clichés se extienden también a la historia que narra el filme, con la dualidad poli bueno y malo, la mujer maltratada, el loco, etc. Realmente es triste, pues Limbo posee varios elementos que, en buenas manos, harían una de las mejores obras del cine policiaco. Parece que se ha perdido en buscar ciertos elementos efectistas como la violencia o los clichés perdiendo los elementos que hacen a esta historia algo particular.
Como última cosa, hay que admitir que el reparto comete bien su labor y que los personajes sí consiguen cierta redondez en sus arcos y no quedan como meros clichés, además de que la cinta posee ritmo y no se hace pesada en ningún momento.
En conclusión, Limbo es una oportunidad perdida, un potencial de obra cumbre desperdiciado por seguir los tópicos del género y por las malas decisiones a la hora de dirigir que la han relegado a un dorama policiaco con una gran fotografía y momentos donde, de verdad, se logra que el hedor a basura traspase la pantalla, pero solo como un breve destello momentáneo que luego vuelve a la rutina del thriller.
Daniel H. Hompanera
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