Un silencioso caminante vertical avanza en la oscuridad y se desliza suavemente entre hilos de seda. Sí, hablo de la araña que hay en tu habitación. Ahora que te he asustado ligeramente, procedo a narrar que, ayer, junto con el equipo especialista en musicología de arácnidos, fui a ver, inesperadamente, Spider-Man: No Way Home. Como sé que si hago spoilers del filme voy a recibir un linchamiento público en el Palacio de Santa Cruz, prometo realizar esta crítica sin romper las sorpresas que Disney prepara a sus consumidores.
Antes de hacer una breve sinopsis del filme, quisiera señalar como esta película es otro caso de mala praxis en las traducciones de títulos en España, puesto que el nombre correcto sería Spider-Man: No Wey Home. Dicho esto, la cinta narra las aventuras de un joven de ascendencia mexicana que, vestido con un pijama, se dedica a luchar contra el crimen con sus poderes arácnidos. Una noche, en una fiesta en casa de Doctor Strange, tras una larga sesión de chupitos de tequila y tacos, le pidió al mago si podría hacer un hechizo para que aprobase la selectividad junto a sus amigos Zentoya y el otro. El problema es que, como Strange había bebido de más, se lío un conflicto multiversal, llegando seres de otros universos que conocían a Pedro Parco (Spider-Man).
| Spider-Man y Zentoya |
Esto hace que aparezcan en el universo de Pedro Parco los villanos de otros universos como el Doctor Octopus, Dynamó (la verdad es que la carrera de Mister Jagger en Hollywood está despuntando) o el mayor villano de todos y el que se lleva el mayor protagonismo en la cinta: el Bromas, esta vez interpretado por un increíble Willem Dafoe que deja una actuación que hace palidecer a los anteriores Bromas.
| Willem Dafoe como el Bromas |
Pero todas estas apariciones son, quizá, demasiado obvias. Lo que es realmente interesante es la incursión de los villanos y personajes del mundo anime que hacen que la labor de Pedro Parco sea realmente difícil: aparecen titanes y Shinji Ikari la empieza a liar en Nueva York con el EVA-01. Las buenas noticias es que nuestro amigo y vecino Spidey recibirá la inesperada ayuda de unos nuevos aliados: los Pokémon (aunque, como mala noticia, Nintendo ha denunciado a Sony por uso indebido de sus productos).
Por último, de estos diversos universos, aparecen las diversas versiones del héroe arácnido: Peter Porker, Robert Smith y Batman. Todos los superhéroes se unirán para enfrentar a las fuerzas del mal gracias al poder del amor y la amistad junto a sus Pokémon. Sin duda, lo mejor del filme es la interacción entre los protagonistas. Además, con la aparición del Spider-Man de Robert Smith se toma una decisión interesante e innovadora dentro del cine de superhéroes: hay un número musical con los protagonistas y algunos villanos como el Bromas y Octopus bailando y cantando "Lullaby" de The Cure. La verdad es que se agradece una nueva propuesta y no solo los golpes gratuitos. También he de admitir que eché en falta al Spider-Man de Tobey Maguire y al de Andrew Garfield, pero Sony no pudo incorporarlos porque los derechos los poseen Nikon y Olympus. Una pena, la verdad.
Spider-Man: No Wey Home está invadida por el tono de comedia adolescente con influencia notoria de clásicos del género como American Pie, especialmente en su primera parte, pero también sabe otorgar momentos de drama como cuando Wonder Woman (que, como ya sabemos, su poder es la islamofobia) mata a Zentoya porque piensa que es de Palestina. La acción es más cruda que nunca, ya que nunca esperé ver en una película de Marvel como Peter Porker le arranca la cabeza a Octopus y se la come.
| Zentoya momentos antes de morir a manos de Wonder Woman |
Ahora bien, como último párrafo que posea una breve crítica en serio (sí, lamento que lo narrado no sea real, ojalá lo fuese), Spider-Man: No Way Home es otra cinta más de Marvel que mezcla el tono de comedia adolescente (pero rollo Netflix) con acción y momentos donde capta mejor la esencia del personaje. Es una película entretenida que, a pesar de poseer un guion agolpado y que avanza a trompicones, se mantiene con ritmo durante su larga extensión (lo cual, no se puede decir de todas las películas de Marvel). En dirección, es normalita y cumplidora. Lo mejor, sin duda, es la interacción entre el trío protagónico.
Daniel H. Hompanera
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