Alex Garland es un director que se ha hecho conocido por su obra enfocada en la ciencia ficción en su perspectiva más seria con filmes como Ex Machina y Annhilation o la serie Devs. En su última película, Men, el director realiza un cambio de género cinematográfico y se enfoca en el terror en dos de sus vertientes: el psicológico y el corporal. El filme narra la escapada a la campiña inglesa de Harper después de que su marido se suicidase. Lo que inicia como un periodo de tranquilidad en una bella casa de campo acaba convirtiéndose en una pesadilla.
En Men se sigue apreciando por completo el estilo definido por Alex Garland desde sus flashbacks de inspiración malickiana, su influencia de Tarkovsky en la representación de la naturaleza y su narrativa predominantemente pausada (a pesar de que en este filme el inicio tiene un ritmo realmente acelerado). A esto se le suma un empleo magistral del suspense cinematográfico (como se puede apreciar en la escena del túnel, la cual es, en mi opinión, la más memorable de la película) y del body horror junto a ciertos tópicos del género como la protagonista femenina que, en Men, cobra aún más importancia y sentido.
Uno de los elementos más destacados de esta película es su empleo de la música, especialmente en la escena del túnel, pues sabe dotar de originalidad a la pieza que suena a la par que una tensión gradual y completamente diegética. En dicha escena, lo que empieza como un simple juego de la protagonista al cantar en el túnel y escuchar como el eco devuelve su voz, se convierte en algo repleto de tensión con cada adición de capas. Otro momento de tensión musical diegética es cuando Harper toca, con cierta torpeza, el Nocturno Nº2 Op. 9 de Frédéric Chopin. Dicha tensión se va creando con las disonancias y pausas que efectúa la protagonista al equivocarse tocando la pieza.
En cuanto a la fotografía, más allá de su evidente estética, especialmente deslumbrante en entornos naturales, se hace un uso del color narrativo en el que se contrapone el naranja de los flashbacks, el rojo de la casa y el verde intenso de los entornos, casi como un juego de contraposición o un semáforo indicativo del peligro. Sobre el reparto, hay que destacar el gran papel que realiza la actriz Jessie Buckley en complemento al papel camaleónico del villano Rory Kinnear.
Narrativamente Men es una película que pone al hombre como objeto de terror y cruza lo fantástico con lo real para hablar de los sistemas patriarcales y la violencia de género, creando así dos monstruos: el interpretado por Rory Kinnear con sus hombres de rostro clónico y el exmarido de Harper, un abusador psicológico que no requiere de elementos fantásticos para ejercer su poder. Al final, el mayor monstruo, es el hombre.
Ahora bien, hay diversos elementos de Men que no me terminan de convencer. Para empezar, los flashbacks en esta película no funcionan tan bien como lo hacen en las obras de ciencia ficción anteriores del director, pues cortan el hilo narrativo y de suspense que caracteriza al terror y, además, suponen un subrayado a un mensaje que es bastante claro y conciso. De hecho, el inicio acelerado de Men podría ser un poco más pausado e introducir la información de los flashbacks para no requerirlos después. Otro elemento narrativo-visual que considero sobrante es la simbología sexual de influencia freudiana, pues sirve más para intentar dotar de mayor misterio y complejidad al filme a partir de la imaginería pagana de forma innecesaria, pues acaba siendo un elemento que incluso hace que la película pierda en su mensaje feminista. Otro elemento a añadir sobre el body horror es que hay una escena al final de Men en la que un elemento de este tipo de terror se repite de forma consecutiva 4 o 5 veces, haciendo que el conjunto de esto pierda fuerza e innecesario. Debería haberse reducido a 2 o 3 veces, lo que hubiese convertido a la escena en algo más impactante.
En conclusión, Men no es una obra perfecta y dista de ser lo mejor que ha logrado su autor, pero es una película de terror realmente interesante con un mensaje claro, sencillo y directo sobre la violencia masculina. Posiblemente acabe siendo una película de culto para los amantes del terror porque lamentablemente, el elemento de fracaso en taquilla está siendo bastante palpable.
Daniel H. Hompanera


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