Me hallo en el punto concreto en el que observo el precipicio en el que se escriben las grandes críticas de la historia del cine como el "muy bien hecha". Esta situación se da especialmente a la sobrecarga de críticas no pagadas. Si me mandáis un bizum quizá se me pasa. Ahora, fuera de bromas, ayer fui al pase de prensa a ver la película de clausura de la SEMINCI 2022 (aunque no es la última película que voy a ver en el festival), Master Gardener del bastante conocido en el festival Paul Schrader (el año pasado se presentó The Card Counter en la Sección Oficial). Por otro lado, hoy ya se han entregado los premios de la SEMINCI 2022, pero de ello hablaré en la crítica de mañana (que para algo es la última).
Hay dos cosas que sufrí ayer: una era el filme y la otra el olor corporal de la persona sentada a mi lado, cosa que quizá me hizo sufrir más la propia película. Ignorando la posible crítica detallada que se podría hacer sobre la higiene de cierta persona, me voy a centrar en los aspectos de Master Gardener. Lo nuevo de Schrader narra como Narvel, un hombre con un pasado violento (era un neonazi), vive actualmente como jardinero en la propiedad de la señora Haverhill. Un día esta le pide que acepte a su sobrina nieta Maya como aprendiz. Entre Narvel y Maya irá surgiendo una relación cada vez más cercana.
Lo primero que se puede observar sobre la narrativa del filme es que sigue el mismo esquema que funcionó en First Reformed y en The Card Counter, pero en este caso con un toque de mayor luminosidad. El principal problema, más allá del arquetipo de historia, es que aquí no funciona por diversas razones. La primera es que el drama es normalillo y soso, pero pretende ser una verdad mucho más profunda, casi religiosa, y eso no termina de cuajar aquí como sí lo hace en First Reformed. Luego está la adición de una secuencia violenta como clímax que resulta anticlimática y que no aporta en nada a la obra. The Card Counter era una obra mucho más fría que contrastaba con su violencia y se iba construyendo en ese sentido, por eso funcionaba, pero Master Gardener no lo hace. Además, narrativamente no tiene cohesión, muchas ideas parecen salir de la nada, como si hubieran nacido a mitad de rodaje y recondujesen la narrativa. Las conexiones emocionales entre personajes tampoco están bien resueltas, pues no se siente que exista justificación alguna para que se den ciertas conexiones más allá de la necesidad del guion. Y bueno, los personajes femeninos son un intento de dimensionalidad fallido. A Schrader le falta hablar con más mujeres.
En cuanto a la imagen, el formato alargado no le ha sentado bien a Schrader y palidece por completo en comparación con el formato cuadrado de sus anteriores obras. La imagen ahora es de telefilme con el único momento visual interesante protagonizado por el CGI de flores que nacen en una carretera nocturna. Ese es el mejor momento de la película.
El tema central de Master Gardener es controvertido, algo típico del director, puesto que la idea de redención de un supremacista blanco enamorándose de una joven chica mulata lo es, pero podría ser interesante si la construcción de la narrativa lo fuese. Al final solo queda como una idea complicada que no acaba diciendo mucho.
En conclusión, tras un par de aciertos en los últimos años por parte Schrader, este director vuelve a caer con una película que no dice nada y que es más problemática que otra cosa.
PD: Maya, aunque tengas mala racha, nunca te tires a un facha.
Daniel H. Hompanera


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