Una sensación de picor incontrolable, el aire salino del mar, recuerdos cubiertos con música house en la caverna del cangrejo. Horas después sigue quedando algo de Creatura en el espectador, una huella notoria que irrita la piel. El filme de Elena Martín, el cual se llevó el premio principal de la Quincena de realizadores de Cannes (siendo la única película española en obtener dicho galardón), se sumerge en el tabú de la sexualidad femenina a partir de las experiencias personales de Mila, su protagonista.
La temática principal de Creatura se expone desde la incomodidad de un tema tabú del que nadie quiere hablar: la sexualidad femenina, su deseo sexual y la represión de dichos sentimientos por parte de los propios seres queridos debido al yugo e influencia de una cultura patriarcal. Todo ello se expone desde la mezcla del coming-on-age naturalista, el body horror y ligeros toques de onirismo. El discurso de Creatura se hace esencial, pero también se siente que tiene un mensaje especial para el público femenino, quien puede llegar a conectar de una manera más personal (lo cual considero positivo). Pero Creatura también es un filme que habla de las conexiones con las otras personas y la necesidad de los seres queridos ante el trauma y las dificultades, es un filme que sacude y abraza a partes iguales.
Creatura es una película que se enmarca en los criterios estéticos de la corriente de cine naturalista catalán, siendo especialmente evidente su conexión estilística con Libertad de Clara Roquet (quien es, además, co-guionista de Creatura), pero también halla su conexión con el body horror y la estética onírica de los filmes de terror de A24 como Men. Algunas otras cintas con las que puede hallar una conexión, aunque más lejana, son Mantícora; Je, Tu, Il, Elle; Nymphomaniac o Belle de Jour.
El aspecto más problemático de Creatura es el de su vertiente onírica, pues contiene imágenes cuyo desempeño es meramente efectista, lo cual resta al resultado final de una gran película que ganaría en discurso y ritmo sin dichos recursos. En su empleo del sonido, especialmente de la música, también se nota ese efectismo. Quitando eso, Creatura es uno de los grandes filmes españoles del año.
En este último párrafo voy a virar un poco el tema de conversación hacia algo no tan propiamente de Creatura, pero que me parece reseñable. Si bien la última ola de cine catalán nos ha regalado grandes obras como Alcarràs o Libertad, se aprecia mucho que la voz mayoritaria del nuevo cine nacional parte de la clase media acomodada. En el cine catalán tenemos títulos como Creatura, Alcarràs, Libertad (aunque aquí se logra una autocrítica a la clase media), Los Días que Vendrán, Estiu 1993; mientras que a nivel nacional hay títulos como Cinco Lobitos. Por suerte, la mayoría de discursos parten de una experiencia personal acomodada y no tienen un discurso tan clasista como As Bestas, pero también es necesario hablar de como es notorio que una clase social privilegiada que vive en zonas privilegiadas posee la mayor parte de la voz cinematográfica nacional del momento. Es por ello que filmes como Sueños y Pan de Luís Muñoz Soto son tan importantes, porque con una voz autoral y propia logra una historia reflejo de las clases desfavorecidas a partir de una obra realizada con amigos. Así que, tras esta pequeña reflexión, cierro recomendando dos filmes: Creatura y Sueños y Pan.
Daniel H. Hompanera


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