Hace tiempo que, debido a circunstancias de estudio, no escribo ninguna crítica. Había pensado dejar el regreso para la corta lista de mejores películas del pasado 2020 (la cual creo que tendré lista este fin de semana), pero debido al estreno en salas españolas de Nomadland el 26 de marzo y su posición como favorita para los Oscar, he decidido escribir sobre este filme.
La película gira en torno a la figura de Fern, viuda de mediana edad que, tras fallecer su marido y verse afectada por la crisis económica del 2008 que provocó el cierre de la empresa en la que trabajaba, vive como una nómada viajando en furgoneta a lo largo y ancho de Estados Unidos. Uno cree que se mostrará una realidad social que es fuente de crítica al capitalismo que provocó la situación de la protagonista y millones de personas más en el mundo, pero resulta en una narrativa contraria y afín al capitalismo estadounidense.
Chloé Zhao realiza una absoluta romantización de la pobreza en una cinta donde la conclusión de la protagonista es que no es pobre, si no que ahora está más conectada a la naturaleza. Blanqueamiento de la desigualdad fundado en ideología hippie barata sacada de programa de Discovery Max. De hecho es curioso como el elenco es prácticamente blanco salvo una mujer afroamericana que aparece 5 segundos en toda la película. Muestra un grupo de buenos inocentes que "asumen su lugar". Es una película terriblemente alienante y afín a la ideología conservadora.
Y para no concluir esta breve crítica con la simpleza de la opinión sobre el contenido del filme, voy a deshilvanar los diversos aspectos más "técnicos". La fotografía se cimenta prácticamente en la hora mágica, el atardecer. Es absurda la cantidad de planos de la protagonista observando el crepúsculo. Esa es la introspección de la historia. Planos mirando el atardecer. Además no hay ningún plano que resulte especialmente interesante (salvo quizá los del final del film), es solo luz bonita y paisaje de fondo. Las grandes imágenes de Malick, cineasta ligado al empleo de la hora mágica, no se forman solo de luz bonita.
La actuación de Frances McDormand se ciñe a poner cara de pena mientras mira el atardecer. Además de esto la película es terriblemente tramposa y busca que sientas pena hacia los personajes y sus desgracias. En resumen, la posible futura ganadora del Oscar es más un ejercicio de afinidad al capitalismo y romantización de la pobreza (Fern elige al final la vida nómada y de pobreza ante la vida acomodada bajo ese diálogo de conexión con la tierra) que una película que muestra una realidad social.
Daniel Hernández Hompanera

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