La tierra de España es un vientre que alberga los cadáveres anónimos del pasado. En dicho contexto, dos mujeres, Janis y Ana, coinciden en el parto en la misma habitación. Esto inicia un melodrama sobre la maternidad que se enlaza con el concepto de memoria histórica.
En este filme hay dos narrativas paralelas, como su título, que convergen en el personaje principal, Janis. La película brilla especialmente en su exposición del melodrama almodovariano que consigue emocionar a través de una historia narrada con naturalidad, precisión y algo de teatralidad típica del cineasta manchego. Pero, la parte centrada en la memoria histórica y las fosas comunes, aunque se entienda la relación que ha querido crear, no termina de cuajar. Uno de los problemas es que la expresión política del filme no se lleva de forma tan inteligente como lo habría hecho en el pasado Almodóvar, sino que se trata de forma expositiva y didáctica. Entiendo, en parte, la clara necesidad de un mensaje directo (que comparto) en una España donde cada día crece más la ultraderecha, pero no me convence su exposición.
En cuanto al guion, la película no se mantiene realmente sólida durante toda su extensión. El inicio se me hizo realmente flojo y el plano final, aunque de gran potencia, no convence por el simple hecho de que no termina de cohesionarse del todo las dos historias. Hay, además, algunos acelerones y frenazos en el ritmo del filme. La partitura de Alberto Iglesias es buena, como siempre, pero no es especialmente memorable.
Lo que se debe aplaudir de esta película es la maravillosa actuación de Penélope Cruz, la cual carga consigo toda la fuerza dramática de Madres Paralelas haciendo que el resto del reparto palidezca, especialmente Milena Smit, que se siente como una novata a su lado.
Visualmente contiene los elementos típicos del último Almodóvar pero sin la potencia visual de Dolor y Gloria o La Voz Humana, películas superiores a esta Madres Paralelas que regresa al estilo de Julieta. El filme destaca en su drama materno, pero dista de estar al mejor nivel del manchego. Aún así, una nueva película de Almodóvar siempre es algo digno de verse (menos Los Amantes Pasajeros).
Daniel H. Hompanera
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