Hay un problema en la publicidad que se ha dado de Lamb, y es que no es una película de terror más que se inscribe dentro del curioso catálogo de A24, sino un drama sobre la maternidad con un punto de suspense contemplativo y un elemento "bizarro" (en el sentido anglosajón de la palabra). El filme narra como un matrimonio de granjeros sin hijos descubren un día que una de sus ovejas ha dado a luz a un ser mitad cordero y mitad humano. Estos lo toman como un regalo y adoptan a la pequeña Ada como su peculiar hija.
Antes de centrarme en la narrativa de Lamb quiero hablar un poco de sus elementos de corte más puramente cinematográfica. Lo primero a destacar de este filme es la calidad de una dirección que encuentra el equilibrio entre ser una película estética (aunque la belleza de los paisajes islandeses siempre ayuda), naturalista y expresiva. Este último elemento se nota especialmente en las escenas centradas en los animales, puesto que la elección de planos junto al montaje humanizan sus expresiones y los convierte en personajes de peso (y con ello no me refiero a Ada, sino a las ovejas, al perro y al gato).
Lamb se encuentra dividida en tres capítulos que estructuran la narrativa en tres actos generales junto a tres pequeños actos en cada una de sus partes. La película mantiene un ritmo pausado, de carácter sobrio y contemplativo, apoyado en la imagen. Así narra este drama familiar sobre la pérdida y la maternidad centrándose, especialmente, en la figura de la madre. Pero también contiene un elemento de suspenso que es el hilo que otorga tensión y unión a toda la obra, así como desencadena su final. La lentitud de la narrativa apoyada en lo visual juega un papel realmente importante en ello, pues cada uno de esos planos silenciosos en el exterior juegan con lo que no se ve. Es más, el filme inicia con un plano subjetivo que abre el misterio de la cinta.
Pero no todo es la imagen en esta película, pues uno de los elementos más interesantes es su empleo del sonido, el cual sirve para crear el suspense y tensión que rodean al filme, pero también para expresar con el viento lo que los personajes no pueden con palabras. Y todo ello gracias al ruido, pues la música es casi inexistente y se da, principalmente, de forma diegética.
Ahora bien, entre los problemas de Lamb se encuentra la realidad de que, sin su elemento fantástico, no es realmente tan interesante ni está llevada de forma magistral, pues quizá se alarga de más. Pero su mayor fiasco es la conclusión, la cual busca realmente ser potente y no lo es. Lo peor de todo es que, internamente, tuve una pequeña carcajada involuntaria con cierto elemento del final (el cual no voy a revelar, obviamente).
Es curioso como este año han surgido diversas películas de autor que tratan el tema de la maternidad por diversas vías, aunque, en particular, Lamb conecta extrañamente con el último filme de Almodóvar Madres Paralelas. También he de decir que, si debes elegir una de las dos (a pesar de sus muchas diferencias en tono y estilo), mírate Lamb.
Daniel H. Hompanera
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