¿Cuáles eran mis expectativas al ver que, en 2021, se lanzaría una nueva secuela de Matrix? Exacto, nulas. 18 años tras la anterior parte, surge esta secuela, obviamente innecesaria, que surge como necesidad de la major y la incesante costumbre de Hollywood por disminuir la cantidad de guiones originales en pos del remake, reboot o de robo. Con esto, surge Matrix Resurrections, que muestra a un Neo que vive en San Francisco como un famoso creador de videojuegos conocido por su obra Matrix. Este sufre de ataques que le hacen confundir realidad y ficción, por lo que su psiquiatra le prescribe pastillas azules. Pero una serie de acontecimientos harán que este recuerde quien fue.
Matrix Resurrections es una compleja alegoría con material completamente inédito y perfectamente actuado sobre como la SOCIEDAD aliena al individuo sin permitir que exprese su verdadero ser en toda una alegoría marxista-queer-trans-posmoderna sobre destellos de luz dorada que muestran el poder del dinero sobre la humanidad para que, al final, pintando cielos arcoíris se libere a la especie humana como una de sexualidad fluida. Keanu Reeves está fantástico y se merece un Goya a la mejor actuación.
Ahora en serio, Matrix Resurrections funciona mejor en su parte autoparódica (que en parte consigue que no sea tan deleznable) que cuando se pone "seria". Realmente es lo que mejor funciona en la película, pues esta nueva entrega de la saga ofrece pocas ideas y estas se desarrollan mínimamente. En general, se excede en ser un filme completamente autorreferencial y fan service. Disfruté más la secuencia en la que el equipo de desarrollo de la nueva secuela de Matrix (el videojuego) debatían sobre lo que significaba y como esto servía como crítica metanarrativa a la creación de esta película que el resto de Matrix Resurrections.
Pero, además de esto, este filme carece de impacto visual y de una estética que no sea más que la de cualquier superproducción de acción hollywoodiense, y, eso, es una gran decepción, porque si algo caracterizaba a la cinta original era su estética. Por otro lado, las escenas de acción son aburridas y mediocres. Podrían ser las de cualquier película de Marvel. La influencia del cine asiático en la dirección de escenas de acción se disipa en pos de lo comercial y estándar. Realmente, todo es muy cumplidor. Y sobre Keanu Reeves, ya sé que todos le queremos, pero, obviamente, no es, realmente, un gran actor.
En conclusión, Matrix Resurrections es una película fallida, mediocre e innecesaria que no aporta nada especial al mundo más allá de su lado autoparódico. Si algo bueno se le ha de extraer es que, por lo menos, es entretenida.
Daniel H. Hompanera
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