Jane Campion está de regreso después de 12 años de ausencia, en cuanto a obra cinematográfica, con su mejor película desde la mítica El Piano de 1993. The Power of the Dog es un drama western que entrelaza entre episodios, gestos y comportamientos, la historia de un amor prohibido y no realizado y de como, ciertas situaciones, blanden el carácter de su protagonista, el duro y cruel Phil (Benedict Cumberbatch).
La película es una narración episódica centrada en los pequeños aspectos y detalles que se enmarcan en esos majestuosos escenarios western para desarrollar así todas las complejidades de los personajes. La historia se focaliza en Phil (el hermano duro e impetuoso, típico John Wayne), George (el hermano bondadoso e impasible), Rose (la viuda con quien se casa George) y Peter (el sensible hijo de Rose). Las relaciones entre dichos personajes son de gran importancia, pero, especialmente, la más importante es la interacción entre Phil y Peter, cuando se podrá ver que el primero es más sensible de lo que parece y el segundo más duro de lo que aparenta.
Otro aspecto innegable es la bella fotografía del filme, la cual tiene una marcada inspiración a la de la gran Centauros del Desierto de John Ford. Por otro lado, el trabajo de dirección de Jane Campion es, simplemente, sublime. No son solo planos de excelsa belleza, sino que, entre la fotografía y los movimientos de cámara, se expresa visualmente las emociones de los personajes. También hay que reseñar la banda sonora de Johnny Greenwood, que cada día demuestra más que no solo es un gran músico en Radiohead, sino que es un gran compositor de bandas sonoras.
Sobre los histriones, hay que destacar especialmente, dentro un gran reparto, el trabajo de Benedict Cumberbatch, pues está es, sin duda, su mejor actuación hasta el momento. Cumberbatch logra dotar al personaje de Phil toda esa gama de pequeños detalles y emociones que convierten a un personaje de apariencia dura en algo líquido, como si fuese un coco, y lo hace sin llevarse por la exageración. Sin duda, una de las actuaciones del año.
En conclusión, Jane Campion ha regresado en todo su esplendor con una obra magnífica, delicada y bella sobre las limitaciones de la expresión humana impuestas por la misma sociedad. Una de las mejores películas del año, sin duda.
Daniel H. Hompanera
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