No soy un especial fanático de los biopic salvo por algunas excepciones contadas y que son especiales por su particularidad (por ejemplo, Last Days de Gus Van Sant) o ciertas míticas películas que se podrían decir biopic pero que poseen otras intenciones artísticas y no se circunscriben dentro de esta corriente más contemporánea (podría citar ejemplos de clásicos como Andréi Rublev o Lawrence de Arabia). Pablo Larraín es el encargado de dirigir este biopic de la princesa Diana de Gales llamado Spencer. Se puede declarar que el director chileno ya es un veterano en el arte de realizar filmes biográficos como Jackie o Neruda, por lo que Spencer no implica ninguna etapa nueva en su carrera.
Spencer narra, en el lapso de tres días, el colapso mental de Lady Di en unas vacaciones navideñas en la Casa de Windsor a principios de los años noventa. De aquí es de donde se pueden extraer los diversos aspectos cinematográficos del filme y entrar a cierta valoración en su narración. La principal influencia fílmica que sigue Larraín para elaborar su biopic es El Resplandor de Stanley Kubrick, algo que, en un inicio parece una estupidez por mi parte pero que cobra sentido con todos los vagares de Diana entre los entornos lujosos de la Casa de Windsor que sirven para mostrar su descenso anímico y mental (aunque, obviamente, aquí Diana no se convierte en Jack Torrance ni nada por el estilo). De hecho, algunos de los entramados del lugar recuerdan al hotel Overlook. Todo este aspecto cinematográfico basado en una bella fotografía con unos tonos de color vibrantes típicos de la película Kodak elevan al filme.
Pero, por contraparte, Spencer se atasca en sus momentos más dramáticos y menos cinematográficos, además de que estos últimos se acaban agotando ligeramente por extensión. Sinceramente, son más bellas e impactantes a nivel cinematográfico las escenas con Diana bailando entre salas que los momentos más biográficos o los diálogos con otros personajes. Y esto no quiere decir nada de Stewart, la cual está magnífica en su papel. Ella brilla, pero el resto del reparto estorba un poco. Por último, otro de los puntos positivos del filme es la bella banda sonora de Johnny Greenwood, el cual está cada vez más cerca de lograr un Oscar o algún premio por el estilo.
En conclusión, Spencer es un biopic que, en contraposición de lo habitual, es interesante en lo que a cine se refiere. Quizá peca de vicios del género, pero sus momentos de pura cinematografía la hacen brillar. Espero que esta película sirva para que los detractores de Stewart (la cual lleva años haciendo un trabajo magnífico en filmes como Viaje a Sils Maria) admitan que es una buena actriz.
Daniel H. Hompanera
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