Bubble es el último proyecto de Wit Studios (estudio encargado de las primeras temporadas de la serie Shingeki no Kyojin) llevado a cabo por el director Tetsurō Araki (Death Note y Shingeki no Kyojin) y el guionista Gen Urobuchi (Madoka Magica y Psycho-Pass), además de otros coescritores. He de admitir que tenía ciertas expectativas ante el filme por lo que habían hecho en el pasado ambos autores y por el presupuesto de la película, pero todo ha acabado en una gran decepción que procederé a detallar.
Bubble narra la historia de Hibiki, un joven que se dedica a hacer parkour en un Tokio postapocalíptico. Un día sufre un accidente y es salvado por Uta, quien es una burbuja (puesto que el apocalipsis se produjo por un fenómeno ligado a ellas) que se convierte en una chica (waifu de turno). A partir de aquí se desarrolla un romance adolescente con referencias (NADA SUTILES) a La Sirenita. El primer problema de la narrativa, en cuestiones superficiales, es que el guion es malo, va a trompicones y tabre unas 80 subtramas que no vuelve a tocar o que cierra de un plumazo. De hecho, pareciera que se hubiese cogido el guion para una serie y se hubiese condensado en 95 minutos, lo cual no ayuda en nada. Otro de los problemas son sus personajes, puesto que no son más que meros estereotipos de anime moderno en los que se profundiza poco o nada. Y en esto de los personajes junto al tema principal de la película (que no es ni el parkour ni el apocalipsis, es el romance adolescente) quiero hacer un alegato a que Makoto Shinkai es la persona que más daño le ha hecho a la animación japonesa porque estoy hasta las narices de romances adolescentes que beben de Your Name. El año pasado fue Belle de Hosoda y este Bubble (que ambas, curiosamente, se inspiran en cuentos Disney) y encima este año Shinkai estrenará otro filme con romance adolescente en el que habrá escenas de trenes y lluvia. En otros momentos su narrativa se iba hacia la del peor Final Fantasy que puedas imaginar. Más allá de eso, la historia y sus personajes no me han importado para nada en Bubble, siendo la música la única que conseguía crear un atisbo de emoción. En este caso es especial recordar lo que dijo Miyazaki sobre la industria: el anime está repleto de otakus que no saben cómo son las personas en la vida real.
Ahora bien, hay algo bueno de la película y es su animación, especialmente en escenas de acción (parkour). Eso sí, quedan muy lejos de lo que hizo Araki con Shingeki no Kyojin. En cuanto al apartado artístico, aquí hay una dualidad porque, por un lado, el diseño de personajes es prototípico y con ninguna inspiración, pero hay elementos artísticos (especialmente hacia el final del filme) que destacan y que recuerdan a Madoka Magica.
En conclusión, Bubble no es más que una decepción creada por una dupla con el potencial para hacer algo bueno, pero que decidieron hacer otro estereotipo anime peor escrito que la media. Sinceramente, se echa en falta la creatividad de las generaciones anteriores de autores de anime en la actualidad.
Daniel H. Hompanera


Comentarios
Publicar un comentario