Durante la sesión de ayer en la SEMINCI pude visionar el cortometraje machinima Hardly Working de Total Refusal, un grupo pseudo-marxista dedicado a la intervención de videojuegos con fines artísticos, y el largometraje Before, Now & Then de la directora indonesa Kamila Andini. Todo ello rodeado de otros críticos de cine (pero de los que sí cobran).
El cortometraje Hardly Working supone una crítica al yugo del capitalismo en el que la fuerza obrera no posee el control de su vida y tiempo, pues son las clases altas las dueñas de este, a partir de la narración de las vidas de los NPCs del videojuego Red Dead Redemption 2. Más allá de su interés por ser una obra de machinima, esta no es especialmente la más interesante en su forma, pues se centra en un narrador que detalla las vidas de dichos personajes en tono crítico y humorístico, pero hay obras machinima más interesantes. Es ligeramente entretenido, pero posiblemente es un vídeo de YouTube pretencioso.
El plato principal de la sesión en el Teatro Cervantes era la indonesa Before, Now & Then, película que, en un inicio, tenía una serie de elementos que me llamaron la atención: su imprenta melancólica, su país de procedencia (siempre es interesante ver obras de países a los que uno no está tan acostumbrado) y varias críticas positivas. La cinta narra la historia de Nana a finales de la década de los 60, época marcada por el gobierno militar anticomunista de Suharto (lo cual conecta ligeramente el cortometraje y la película). Esta, tras perder a su marido y huir de los militares, se casa con un hombre rico, pero su vida está atormentada por las visiones del pasado.
El crítico Michael Nordine de la revista Variety escribió que esta película era un cruce entre Wong Kar-Wai y Apichatpong Weerasethakul, y, sí, ciertamente lo es, pero no en el mejor sentido. Quizá de entre ambas influencias funcione mejor la del director tailandés, pues sí se logran momentos de belleza poética en el filme (especialmente en sueños y algunos momentos de pausa), pero la película posee un problema de ritmo alarmante, pues su parte narrativa es lenta y no genera un gran interés salvo en sus partes más ensoñadoras. Por otro lado, la representación constante de momentos de vida y conversaciones fugaces tienen una representación que mezcla el no aportar demasiado con el ser explícito sin integrar la misma información en la narración. Creo que se podrían haber añadido esas mismas escenas con un enfoque más similar al de directores como el de Don Palathara o el de Lav Díaz.
Ahora bien, donde hay un problema grave de estilo es en la segunda mitad de la película, cuando esta pretende convertirse en In the Mood for Love de una forma casi descarada pero sin tener una potencia, mensaje, atmósfera o sensibilidad similar. Más allá de escenas como la del callejón que son una referencia directa o un final que calca en parte el de la película de Wong, está la propia banda sonora, que pretende ser una copia del famoso tema principal del filme hongkonés, "Yumeji's Theme". Hay un momento absurdo de Before, Now & Then donde se utiliza el mismo tema desde el inicio con dos escenas distintas (la segunda la del callejón) con una separación de 30 segundos de otra escena en medio. Esto también habla de un montaje más que cuestionable. Y, esto me apena, porque justo la primera escena de ellas es una de las mejores del filme. Para terminar con la banda sonora, esta resulta más interesante cuando se acerca a la música javanesa que cuando parte hacia lo decimonónico europeo, donde hay momentos que parece un anuncio de seguros.
En cuanto a la imagen y fotografía, esta me parece muy convencional y poco interesante, con una paleta de colores apagados similar a la de cualquier filme actual. Aunque sí que hay que citar que si un color es leitmotiv de la película es el azul. Por otro lado, en cuanto a las actuaciones, hay que destacar la de Laura Basuki, quien interpreta a la amante del marido de Nana.
En conclusión con la sesión de ayer, ninguna de las dos obras resultó en algo excepcional. Solo recomendaría ver Before, Now & Then por algunos de sus efímeros momentos de belleza poética y por el interés de visionar una obra de dicho país.
Daniel H. Hompanera



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